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INSINUACIONES TERAPEUTICAS DESDE LA TERAPIA NEUTRAL 1. Agradecimiento a los organizadores y los presentes 2. Desarrollo A modo de introducción: comenzaré citando a los Mayas, a través del Popol Vhu, a los Incas, y por su intermedio a los hombres y dioses de Huarochirí; como esos pueblos que también contribuyeron al desarrollo de la humanidad; pero, no trato de hacer una lectura idealizada de estas sociedades ni creer que ellas vivieron en un paraíso ilusorio, sus huellas materiales que nos han llegado nos hablan también de la existencia de armas, las que les servían también para pelear entre sí. En definitiva podemos constatar que la civilización humana desde los más remotos tiempos, mostró claramente las virtudes y las lacras que todo proceso civilizador encierra y que si bien el ser humano temprano era diferente al actual en su configuración externa, quizá su mente y su corazón no eran tan diferentes que la de cualquiera de nosotros. Se cuenta en el Popol Vhu, que en el principio de los tiempos antes de crear a los humanos u hombres del maíz, mientras los Dioses constructores de la vida, se encontraban en una sesión ampliada, decidieron crear al ser humano y para ello emplearon arcilla, barro; éstos podían articular palabras; pero, no podían entender, inmediatamente los dioses se dieron cuenta que su trabajo de creación no era lo suficientemente bueno; razón por la cual decidieron dar por terminada esta creación y para ello sumergieron al hombre de arcilla en el agua para que sea ella quién lo desintegre. Entonces los Dioses buscaron un mejor material, para crear a los seres humanos y; decidieron que el material más recomendado era la madera, acto seguido lo formaron; pero, inmediatamente vieron que estos hombres de madera no tenían: corazón, sangre en las venas, y de su boca no brotaba la palabra fácilmente; no habían llegado al conocimiento y carecían de humildad para descubrir la sabiduría, lo que no dejó satisfecho a los Dioses ya que los hombres de madera eran fríos y sin sentimientos. Nuevamente se reunieron los Dioses, para discutir que hacer, pero en plena discusión vieron que había llegado el amanecer y no les quedó otro remedio que hacer la definitiva humanidad, aquella que poblará la tierra. Para ello hicieron un modelo al cual le insuflaron su propio aliento y le nutrieron de maíz, esto hizo que aparezca la energía vital, la misma que les permitió a estos hombres de maíz: movilizarse fácilmente, que su corazón cante, que se encienda la magia de los sueños y se maravillen con el sagrado milagro de la existencia. Gracias a esa fuerza del amor que anidaba en su corazón pudieron llegar a: Ø Escuchar la sinfonía de la creación Ø Descifrar los misterios del universo y entender el orden del cosmos. Ø Mirar más allá de los seres y de las cosas Ø Entender el porque cada uno de nosotros somos como somos Ø Y supieron viajar hacia su interior Ø A través de la palabra hicieron que se activara la memoria y que perdurara su conocimiento. Ø Habían aprendido que el amor, la ternura, la alegría, la humildad son los senderos que conducen al ser humano a la sabiduría. Todo esto molestó profundamente a los Dioses, que temían que toda la sabiduría aprendida por los hombres del maíz, les permitiera a estos últimos: Ø Mirar más lejos Ø Escuchar con respeto y entender más de lo que ellos entendían Para evitar que los humanos crezcan en amor y sabiduría y que en un día no muy lejano no solo lleguen a parecerse a sus constructores sino que les superasen; en una nueva reunión decidieron: Ø Opacar la mirada de los seres humanos, para que no vean sino solo lo superficial y externo de las cosas Ø Hacerlos incapaces para descubrir la fuerza constructora de salud y vida que tiene: la palabra, el amor y la sabiduría. Desde entonces los seres humanos, apenas vemos, solo lo superficial de la realidad y la vida, nuestro mirar está nublado. No podemos escuchar al otro, ni a nosotros mismos, peor aún lo que dice nuestro corazón. Solo oímos lo que nos dicta la razón. Hemos perdido la fuerza de la palabra, sepultado la vitalidad que sale de nuestro corazón y somos carentes de humildad, ternura y sabiduría. En estos tiempos posmodernos de globalización, en los que se hace del mercado el nuevo Dios, del consumo la nueva religión y de los centros shoppings las nuevas catedrales, el poder establecido esta construyendo seres humanos de barro y de madera, fríos y sin corazón, carentes de amor y sabiduría insensibles a la ternura e indolentes a la identidad y a la búsqueda del sentido. Frente a esta realidad, la Terapia Neural, tiene la hermosa, pero, muy difícil tarea de: develar la realidad para que podamos ver más allá de las simples apariencias de los seres hechos y cosas. Su compromiso es ayudarnos a escuchar lo que dice nuestro corazón para poder caminar en libertad. Pero sobre todo creo que la práctica de la Terapia Neural, debe fortalecernos, para construir nuevos sentidos de la existencia que estén marcados por la razón y el corazón. Para que la humanidad sin sus campos interferentes pueda recuperar el amor, la esperanza, la dignidad, la ternura y la alegría que son los hilos insustituibles para poder seguir tejiendo la trama de la vida. Cuando se habla de la historia de las ciencias y de la medicina uno de los equívocos comunes, es iniciar sus aproximaciones diacrónicas o su historia, solamente a partir de los aportes hechos por la cultura occidental; como si toda la reflexión sobre el ser humano, la salud-enfermedad, la sociedad, el cosmos partiera de pensamiento griego; que es el pilar donde se sustenta la racionalidad de occidente. Dicha visión nos deja ver muy claramente un contenido profundamente etnocéntrico; que es coherente con el objetivo político e ideológico de la sociedad occidental; que busca erigirse a sí misma, como el paradigma de la razón universal y el modelo civilizatorio que las demás sociedades debemos seguir. Sin embargo, el carácter dominador del pensamiento occidental, ha querido ocultar, que es precisamente, en los pueblos no occidentales, donde están las raíces del pensamiento; de la historia y de la cultura humanas; pueblos como: los egipcios, caldeos, babilonios, chinos, persas y las civilizaciones americanas; sentaron las bases de lo que hoy se quiere mostrar como triunfo de la modernidad de occidente, sin querer reconocer que ésta; solo fue posible, gracias a los grandes aportes de las culturas no occidentales. Los aportes dejados por las culturas antiguas, no solo dieron meros conocimientos; sino que fueron capaces de construir pista de sabiduría para modelar un sentido de la existencia humana y de sus interacciones con el cosmos. Estas pistas fueron plasmadas en diferentes textos como: el Kybalión de Hermes Trimegisto; el Libro de los muertos de los egipcios; los Sutras de Buda; los libros de la sabiduría del bosque de los Upanishad, el Tao Te Ching de Lao Tze; el Popol Vhu de los Mayas; Dioses y hombre de Huarochiri o la sabiduría de los Amautas de los pueblos andinos; todos ellos son pilares fundamentales para hacer crecer la inteligencia y la espiritualidad; por lo tanto la salud de la humanidad. En el pasado, la forma de entender al ser humano y su cultura, dentro de la cual está la concepción de salud y enfermedad; tuvo orígenes ideológico y políticos; esto lo llevó a formular valoraciones etnocéntricas, que nos han quedado como herencia de un proceso de dominación. Actualmente, aún persiste la “razón colonial” que quiere seguir viendo, a las racionalidades médicas diferentes, como inferiores, en comparación con la medicina occidental; sin entender que cada pueblo construye su propio universo de cultura y dentro de ella como ha de hacer para evitar; y si es del caso curar los males que le atormenten. Esta es la razón por la que todos aquellos que hacemos “las otras medicinas” tratemos de entender al ser humano en función del ser humano mismo y que sea él; el que encuentre por sí mismo las respuestas a las continuas interrogantes planteadas; no desde ahora sino desde que está humanamente presente en el mundo y la historia. La Terapia Neural, debe ser necesariamente entendida como una oportunidad; que nos permite afirmar nuestro compromiso con la vida; así como un mecanismo, el cual nos ayuda a estudiar la vida; pero, no solo a eso, sino también a conocerla, interpretarla y luego fundamentalmente transformarla. Durante nuestro que-hacer terapéutico podemos reconocer: la pluralidad, la diversidad y la diferencia; no solo de campos interferentes sino también de seres humanos y sociedades. En este mundo de relación; el contacto con el otro, hace que reconozcamos la alteridad. Estas observaciones me llevan a afirmar que la Terapia Neural; es una ciencia médica que nos ayuda a encontrar nuestro sentido, por lo tanto es una ciencia médica del sentido. Frente a la complejidad de las sociedades contemporáneas, los médicos en general y los terapistas neurales en particular; debemos ser más comprometidos con la vida; quedando muy claro que nuestra responsabilidad suprema y nuestro mayor o si prefieren como dice Hanneman, nuestro único compromiso debe ser con la vida misma; pero, siempre en función del ser humano, de su dignidad, su felicidad, su libertad, su bienestar; caso contrario tendremos lo que bien llama Payán una ciencia sin conciencia; al servicio de intereses mezquinos, útil, solo para el ejercicio del poder y la dominación. Para cumplir esta perspectiva de que la Terapia Neural; debe ser más comprometida con la vida; en cambio; redefinir su función, revisar su parte teórica, su epistemología, su metodología y sobre todo su perspectiva ética y política; solo así, llegaremos a la descolonización de su teoría y práctica para nutrirla de contenido crítico y libertador. Debemos comenzar a cuestionar de forma urgente; los grandes mitos construidos por el poder y además entender la eficacia simbólica con los que naturaliza y legitima el orden dominante; este poder y ellos son: el mito de la ciencia y tecnología, del desarrollo; de la medicina científica u occidental; de la misma democracia; pues, a todas ellas se nos muestra, como las únicas formas posibles de hacer humanidad y de alcanzar la felicidad y la salud. El reto está en comenzar a pensar y construir formas alternativas o racionalidades médicas diferentes; que como finalidad rompan el orden sacralizado que el poder le ha otorgado a la medicina occidental. Pero, para ello debemos entender su lógicas internas; su sentido, ver como han construido sus significados y significaciones, este tipo de medicina hegemónica. Asi como el orden dominante Es hora de comenzar a mirar la riqueza de la DIVERSIDAD MÉDICA; como la realidad desde donde podemos construir una sociedad que respete la pluralidad y la diferencia; que haga posible la unidad en la diversidad. Pero, para ello debemos entender el significado simbólico de la frontera y su papel; no nos olvidemos que la frontera puede ser: la piel, el pericardio, la membrana celular pero, también la muralla china; la línea divisoria que separa dos Estados; en todo caso, ella nos habla de los peligros de afuera y las bendiciones internas; sirve para impedir la entrada de lo considerado como peligroso. En el límite siempre encontraremos inseguridad; nos habla de lo que es importante para los que están al interior, induce a la práctica de valores solidarios. Pero, la frontera nos recuerda al otro, nos lo hace presente, nos aproxima a él; hace patente que necesitamos del otro para definirnos; que somos nosotros porque al lado está él; que tenemos un modo de vida específica porque junto hay otro modo de vida; que tenemos una manera diferente de conceptuar la salud y enfermedad; porque, junto a ésta hay otra forma. El encuentro, la comunicación se realizan en el espacio privilegiado que hemos denominado frontera y ella puede ser celular; humana o social; en realidad los seres humanos somos frontera y nuestra cultura es tal, porque, se comunica con la otra en el sitio denominado frontera. Necesitamos, pasar continuamente la muralla; así como pasa la aguja a través de nuestra piel para vernos desde afuera y a distancia; solo así comenzar a conocernos y reconocernos; ya que desde adentro siempre nos veremos incompletos, inacabados, superables. La tensión fronteriza nos enriquece, es fuente de conocimiento; nos humaniza. Espacios como éstos; son los que nos sirven de nuevos escenarios desde donde comienza a construirse una sociedad médica diferente; que proponga una sociedad diferente, que tenga como pilar de soporte único “el respeto a la diferencia”; en donde podamos vivir pacíficamente todos; respetando las diferencias. Somos todos nosotros los que tenemos la tarea de contribuir a la construcción de verdaderas sociedades interculturales; en las que su mayor reto sea la búsqueda de la democratización del poder; es decir, buscar que todos los sectores que conforman la sociedad; puedan ejercer el derecho de tomar sus propias decisiones y que los demás seamos capaces de reconocerlos y respetarlos. La Terapia Neural, pensándose a sí misma; debe romper con las prácticas, en la que se sustentó; debe romper con su “razón colonial”, dejar de lado ideas como: · La procaína de una determinada casa comercial es mucho mas efectiva que otra · La aguja echa en tal parte es menos dolorosa · Cure vía fenómeno en segundos y desconozca todo proceso. · La aplicación de un punto determinado puede hacerse solo en ciertas circunstancias y por determinadas personas. Debemos abrirnos al diálogo, con otras lógicas; saberes, racionalidades y juntos encontrar nuestro nuevo sentido. Son los acelerados cambios tecnológicos actuales; la revolución científico-técnica; los experimentos de clonación; las revoluciones genéticas; el descubrimiento del genoma humano los que plantean nuevos retos de sentido. Frente a ello en la frontera o en su escenario de acción la Terapia Neural debe trabajar por una terapia de los sentidos; para que seamos capaces de ver las construcciones y dimensiones simbólicas del cuerpo; la comida, los olores, las emociones, el género, la masculinidad y feminidad; la sexualidad, el placer, la risa, la alegría, la pena, el miedo; las sensaciones que son las que nos dan el verdadero sentido de lo humano; ya que el ser humano no es solo razón y lo que piensa; sino, también lo que siente, lo que vive y lo que lo emociona. Hay que romper de una vez con el tiránico modelo cartesiano de “pienso luego existo”; para incorporarlo uno más plenamente humano y éste podría ser “pienso, siento, amo, luego existo”. Debemos salir de los laberintos de la razón, para empezar a transitar por los caminos del corazón humano; de esta forma llenarle a la ciencia y a la terapia neural de ternura; y crear un espacio para el asombro, para poder maravillarnos de las cosas, en definitiva para crear una nueva utopía. Si no empezamos a ver: a los ríos, árboles, mar, animales, a las plantas, a todos esos elementos que llamamos “los otros” como partes importantes, de los cuales también depende nuestra existencia presente y futura; no tardaremos en depredarlos, los contaminaremos; y lo que es peor los convertiremos en simples mercancías para ser ofertados en el mercado de la vida, como ha hecho el modelo civilizatorio ecocida de occidente. Por estar en contacto con el otro creo que somos capaces de proponer nuevas formas de alteridad, no solo entre seres humanos sino también entre nosotros y todo lo existente en la naturaleza y el cosmos. Tejer nuevas relaciones de alteridad cósmica; con todo lo existente, es una forma no solo de enfrentar la razón depredadora occidental; sino, que es empezar a construir una nueva racionalidad, un nuevo ethos, con la perspectiva de defender la vida en todas sus formas, manifestaciones y representaciones. Es otra forma de romper la “visión colonial”, la que nos vende: Ø Ausencia de campo interferente = Felicidad, vida a plenitud, Ø Papula de procaína con marca “X” en una cicatriz = eliminación de un Ca, si es del caso vía fenómeno en segundos, Ø Inyección intravenosa de cierta cantidad de oxígeno = resurrección. De lo que estoy seguro es que la Terapia Neural, puede contribuir a formar un nuevo hombre; cuya civilización se regocije con el desarrollo multicolor de todas las culturas, en donde el amor, la ternura, la felicidad, la sensibilidad, estén presentes en forma manifiesta. La forma de civilización actual que en su dialéctica, se niega a sí misma; con nuestra ayuda debe rendirse a una nueva era; que bien podríamos denominarla el Pachacutic del sentido, de un nuevo sentido civilizatorio, alternativo, diferente, en donde prácticas médicas como la Terapia Neural, Homeopatía, Naturismo, Acupuntura China y demás nuevas propuestas culturales: económicas, políticas, sociales, respondan a las exigencias de la nueva realidad que enfrenta el mundo, porque no es cierto que la historia llegó a su fin sino que todavía está por escribirse. Creo haber sintetizado las enseñanzas que en su momento Payan – Patricio Guerrero y otros seres a los que los considero amautas, me supieron trasmitir. Cierto día le pedimos una enseñanza al Amauta, y el respondió de la siguiente manera: dibujó un sol en la arena: entonces le preguntamos intrigados ¿qué es eso? ¿Qué significado tenía? a lo cual respondió: “Tu expresión significa que no puedes comprender aún; más explicaciones solo incrementarían tus confusiones”. Entonces ¿cuándo estaremos preparados para comprenderte? Y él dijo “Cuando dejes de pensar que estás preparado, cuando comiences a descivilizarte, cuando ya no te apetezca vivir para correr, correr para acumular o aparentar ser importante. Estarás preparado cuando dejes en libertad al ser que llevas dentro de ti”. Cuando ese momento te llegue, no vendrán a preguntarme sino a caminar junto a mi. Lo que pretendo con este trabajo es hacer un esfuerzo por construir una línea teórica y metodológica, con rostro propio que busca hacer de la Terapia Neural, una medicina más comprometida con la vida. Es precisamente por ello que debemos traer al debate temas como: · ¿Para que nos sirve aclarar la diferencia que existe entre explicación y descripción? si lo que nos ha convocado hoy es el tema: Terapia Neural, ¿no seria de mayor utilidad discutir y aprender?. Ø ¿Cómo poner una aguja en la cavidad toráxico, diminuyendo los riesgos al máximo? Ø ¿Porqué poner una aguja neural terapéutica en un sitio y no en otro? Ø ¿Cuántas aplicaciones hay como hacer para restablecer un problema específico y cada que tiempo? Ø ¿Puntos usados para quitar vía fenómenos en segundos un padecimiento de hace 10 años?. Ø ¿Seguridad absoluta en la aplicación del ganglio estrellado?. EXPLICACIÓN : En el intento de responder de forma argumentada, razonada a la siguientes preguntas: ¿Porqué? ¿Qué es eso? ¿Cómo es eso? DESCRIPCIÓN : Es traducir a un lenguaje técnico, específico la estructura de una determinado objeto o proceso. Esto es lo que hace la ciencia. Todas las ciencias empíricas son descriptivas así: la Física, traduce el funcionamiento del proceso energético-material del mundo físico a un lenguaje matemático. En cambio la medicina traduce el funcionamiento orgánico-químico a un lenguaje técnico específico medico. Antiguamente no se disponía de muchos aparatos técnicos que nos ayuden en la observación y descripción de una entidad nosológica especifica esto hacía que la interpretación de los procesos patológicos sea diferente a la actual. Cada ciencia tiene un determinado lenguaje, el cual lo conoce aquel adiestrado en el tema y a través de él ejerce poder. La existencia y sentido de las palabras dependen de los contextos sociales, son los distintos mercados los que permiten su presencia. Hablar presupone apropiarse de un estilo expresivo, construido en y por el uso y luego colocado en una jerarquía de usos. Cada tipo de medicina tiene un lenguaje a través del cual comunica sus observaciones, es decir trasmite creencias y hábitos médicos a sus integrantes. Esta diferenciación en tipos de medicina obedece a que cada uno se acerca a una parte de la realidad (objeto de estudio) y trata de entenderla y luego comunicar sus conclusiones así por ejemplo: Ø La Terapia Neural buscará: campos interferentes, zonas frías, zonas calientes, ganglios perturbado, ruidos. Ø La Homeopatía buscará: el desequilibrio de la energía vital para aplicar su principio “similla similibus curanter". Ø La Medicina Tradicional China dispone de una categoría yin, que significa contracción, frío, introversión, este yin puede sufrir desequilibrios por exceso o deficiencia y dar lugar a ciertas patologías. Ø Para el médico occidental, que desconoce dichas propuestas y todo el sistema de pensamiento que le otorga sentido a una particular filosofía médica, le parecerá que las medicinas diferentes son producto del “acientificismo” de la mente no occidental. Pero hay que decir que todos los modelos descriptivos son válidos y no solo eso, sino que son además complementarios, ya que cada uno de sus postulados adquiere sentido dentro del correspondiente modelo global y nunca fuera de él. No hay que olvidar que: los distintos paradigmas científicos, por describir ciertos aspectos de la realidad desde perspectivas potencialmente ilimitadas y no ser además ni la realidad, ni la descripción única de esta realidad, son por lo tanto complementarios y no excluyentes. Dr. Vicente Aguilera.
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